Ocho criterios para elegir un TPV de hostelería
Comparar solo el precio de salida de un TPV es la forma más rápida de acabar pagando dos veces: una por el sistema y otra por sustituirlo a los pocos meses porque no cubre cómo trabaja realmente un bar o restaurante. Antes de firmar, conviene revisar estos ocho puntos.
Gestión multi-punto
Un TPV de hostelería completo sincroniza en un único sistema los pedidos que entran desde sala, barra y terraza, en lugar de obligar a anotar en papel lo que pasa fuera de caja. Esto evita errores como cobrar dos veces una misma mesa o perder un pedido de terraza cuando hay mucho movimiento simultáneo en sala y barra.
Impresora de cocina separada
La comanda que llega a cocina y el ticket que se cobra en caja no deberían depender del mismo dispositivo: si uno falla, el otro debe seguir funcionando. Además, evita que un problema de impresión en cocina bloquee también el cobro en caja, y viceversa.
Gestión de stock integrada
Un TPV que solo cobra no basta. El sistema debe llevar también el control de existencias y tickets, para que la caja y el stock cuadren sin trabajo manual aparte. Así se detecta antes una diferencia entre lo vendido y lo que queda en almacén, en lugar de descubrirla al hacer inventario semanas después.
Cumplimiento Verifactu
El sistema debe registrar cada factura de forma inalterable y trazable, conforme al Real Decreto 1007/2023. El calendario vigente fija el 1 de enero de 2027 para las sociedades y el 1 de julio de 2027 para los autónomos, en ambos casos cuando facturan con programas informáticos o TPV, con la salvedad de que estos plazos ya se han aplazado antes y podrían volver a cambiar. Verifactu no es lo mismo que la factura electrónica B2B de la ley Crea y Crece, que tiene calendario propio: conviene no confundir ambas obligaciones al comparar proveedores. Conviene revisar con quien lleve tu contabilidad qué fecha te corresponde exactamente, según cómo tributes. Más detalle en nuestra página sobre Verifactu.
Plan de contingencia
Qué pasa si falla internet o el propio TPV a mitad de servicio es una pregunta que hay que hacer antes de comprar, no después de sufrirlo. Un proveedor serio explica cómo se sigue cobrando en ese escenario. Un TPV que deja de cobrar en cuanto falla la conexión obliga a apuntar comandas a mano y genera errores de cobro cuando se recupera el servicio.
Copias de seguridad verificadas
No basta con que el TPV "haga copias": hay que saber que se pueden restaurar. Es el mismo principio que explicamos en nuestro artículo sobre la regla 3-2-1 de las copias de seguridad y que aplicamos en nuestro servicio de cloud y copias de seguridad.
Red segmentada
Que el WiFi de clientes esté separado de la red donde vive el TPV y la gestión del negocio evita que una incidencia en un punto arrastre al resto. Es habitual que un negocio de hostelería ofrezca WiFi a sus clientes; esa red debe estar completamente aislada de la que usa el TPV para cobrar.
Soporte y formación incluidos
La puesta en marcha de un TPV nuevo debe incluir formar al personal en su uso, no solo instalar el hardware y desaparecer. En hostelería es habitual que el personal cambie con cierta frecuencia, así que un sistema intuitivo y una formación clara reducen errores desde el primer turno de una persona nueva.
Ninguno de estos ocho puntos depende de la marca o el modelo de TPV que finalmente elijas: son los criterios que debes exigir a cualquier proveedor, sea cual sea el sistema que propongan. Si además quieres entender qué aporta en general contar con un proveedor de informática externo para tu negocio, lo explicamos en 7 señales de que necesitas soporte informático externo y en qué hace el soporte informático externo.
Antes de decidir
CIB — Centre Informàtic del Berguedà instala TPV para restauración y comercio con diagnóstico y adaptación a Verifactu, formación del personal y visita al local con demostración real antes de decidir. Si quieres una valoración de qué TPV encaja con cómo trabaja tu negocio, puedes contactar con nosotros y agendar esa visita.
